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Authors: Mongolia,

Papel mojado (5 page)

Este nuevo statu quo próximo al Opus Dei no se limita a la gestión, sino que ha empezado a impregnar incluso el área editorial: el hijo del ex ministro de UCD, que procede de la banca de inversión, ha expresado en varias reuniones su malestar con la línea del diario en temas de religión, que juzga anticatólica. Música para los oídos del subdirector de Opinión, ex maoísta reconvertido en
neocon
con ingredientes de cristiano renacido.

La presión ha empezado a dar frutos hasta el punto de que el mismo director del periódico ha llegado a reunirse con el Domund —Obras Misionales Pontificias— y poco después el periódico acogía en sus páginas un largo reportaje sobre sus voluntarios, «Las otras misioneras»,
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una insólita previa —tratándose de
El País
— publicada dos días antes de la jornada anual de recaudación en las iglesias.

A la vuelta del verano de 2012, tras los reajustes en el Consejo de Administración, la influencia de La Caixa en
El País
se hizo tan evidente que bastaba con hojearlo. Sus ejecutivos ya habían logrado acceso directo a la cúpula en Madrid cuando la entidad se convirtió en acreedora imprescindible en el famoso crédito puente suscrito en 2007 para financiar la opa de Sogecable. Pero ahora ha pasado a otro nivel: se ha hecho evidente que la entidad financiera es accionista de referencia. Y ha habido tantos gestos que la redacción del diario elevó incluso una queja formal.

La gota que colmó el vaso fue la publicación, en septiembre de 2012, de una información del acto de investidura de Fainé como doctor honoris causa de la Universidad San Ignacio de Loyola de Lima.
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La pieza iba acompañada de una generosa foto, distribuida por la propia Fundació La Caixa, y el texto estaba construido a partir de la copia automática de párrafos enteros del comunicado de prensa, según denunció el Comité de Redacción ante el director.

Según una nota difundida posteriormente, el director asumió que alguien había hecho mal su trabajo como periodista. Pero inmediatamente después, el periódico publicó otra gran foto de Fainé, en la apertura de la sección de Madrid, besando a una mujer enferma en silla de ruedas en un programa del Instituto San José con financiación de la Obra Social de La Caixa. Y a los dos días, una tribuna de Opinión con su rúbrica, «La clave, la internacionalización»,
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solo unos días antes de «reaparecer» con otra generosa foto junto al príncipe Felipe.

El poder de Fainé en
El País
es tan evidente que cuando empezaron a circular rumores sobre un eventual cambio de director, muchos se tomaron en serio el nombre de Rosa Cullell, directiva del grupo en Portugal. Reúne los dos ingredientes que se necesitan para el puesto: es amiga de Cebrián y llegó a ser directora general adjunta ejecutiva y miembro del Comité de Dirección de La Caixa. Y eso que siempre trabajó para Josep Vilarasau, el jefe que Fainé logró jubilar con la ayuda de Artur Mas.

 

 

36 notas sobre la crisis de
El País

 

El traumático ERE de
El País
, que supuso el despido de 129 personas (incluidos algunos de los mejores periodistas de España), fue mucho más que una crisis laboral. Por la importancia del diario —un éxito periodístico y empresarial que situaba el proyecto a un nivel casi análogo al
The New York Times
para el mundo hispano—, por las metáforas que encierra —algunas de alto voltaje freudiano, otras como espejo del capitalismo de casino— y por su valor simbólico como éxito colectivo de la Transición, ahora puesto en cuestión.

Con el ERE muchos descubrieron que el sueño de
El País
—¿España?— se había convertido en pesadilla.

 

1.
Un ERE como el sueldo de Cebrián

Cuentan que el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, está estupefacto por el odio que le tiene la redacción de
El País
. Seguro que tiene asesores que se lo pueden explicar mejor, pero ahí va una posible causa: ha impuesto un ERE para ahorrar catorce millones, lo que ha exigido el despido de 129 trabajadores, un tercio de la plantilla. En 2011, él solo se embolsó doce millones.

 

2.
Premio extraordinario

Este famoso sueldazo incluye un bonus extra por el acuerdo con Liberty en 2010. Aceptemos por un segundo que fue un buen acuerdo para Prisa, lo cual es ya mucho aceptar. Pero incluso así: ¿la tarea de un consejero delegado no incluye encontrar socios cuando la empresa tiene una asfixia financiera? ¿Algún periodista ha cobrado un bonus por sacar una noticia?

 

3.
¿Resignación o tribunales?

A lo mejor la sorpresa de Cebrián está relacionada con que ningún accionista le ha llevado aún a los tribunales. El sueldazo lo avaló el presidente de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones, Gregorio Marañón, el consejero no ejecutivo mejor pagado —quinientos mil euros al año—, tras solicitar Prisa un informe a la consultora Spencer Stuart, cuyo Comité Asesor está presidido por… ¡Gregorio Marañón! Y tras la operación Liberty, la acción se ha desplomado más del 90 por ciento. Ni una querella ni una demanda ante la CNMV… Cebrián tiene motivos para estar sorprendido, sí.

 

4.
Otra sorpresa: la Ley de Economía sostenible

Atar cabos sobre el sueldazo hubiera sido mucho más difícil sin la Ley de Economía Sostenible de José Luis Rodríguez Zapatero. Esta norma pasará a la historia asociada a la norma Sinde-Wert antidescargas en Internet, pero también incluía la obligación a todas las empresas cotizadas de presentar a la CNMV un informe sobre retribuciones a directivos. Antes era más fácil despiezarlas y camuflarlas en comunicados incomprensibles. Y manejarse por las montañas de documentos de la Securities and Exchange Comission (SEC), en Estados Unidos, no es tan sencillo. Ya es mala suerte que la Ley de Economía Sostenible coincidiera justo con Cebrián en plena faena con Liberty. ¿Aumentó más aún la inquina que le profesa a Zapatero?

 

5.
«Atenciones estatutarias» muy generosas

Tan concentrado ha estado todo el mundo en los millones de Cebrián que casi nadie ha prestado atención a otros elementos curiosos del informe anual de gobierno corporativo de 2011. Por ejemplo: en «atenciones estatutarias» se volatilizaron nada menos que 1,95 millones de euros. Y en el misterioso «Otros», 917.000 euros. O sea, 2,867 millones que desaparecen sin explicación clara cuando más se los necesita, el equivalente al salario anual de 119 redactores júnior de
El País
según su convenio.

 

6.
Ni un solo semestre en pérdidas

Lo más chocante de un ERE tan duro es que se presentó sin un solo semestre de pérdidas en tres décadas. ¡Ni siquiera en el último antes de presentarlo! El diario ganó en una década más de ochocientos millones de euros y ante la primera proyección de pérdidas a futuro se deshizo de un tercio de la plantilla. Y Cebrián sigue sorprendido por el ambiente en la redacción.

 

7.
El equívoco de la reforma laboral

Nada de todo esto hubiera sido posible sin la reforma laboral de Mariano Rajoy. Se criticó mucho a
El País
por aprovecharse en el ERE de una norma que en teoría criticó, pero se trata de un equívoco. La cúpula de Prisa sabía lo que se traía entre manos y en el editorial evaluándola («El ajuste va en serio», 11 de febrero de 2012) aplaudió que «encadenar tres trimestres de caída en las ventas permitirá poner en marcha el mecanismo de ajuste del empleo».

 

8.
Mi firma, mi capital

Después de desatar la furia cósmica porque la gran mayoría de redactores secundó una huelga de firmas, la dirección del diario se explayó publicando sucesivos artículos sobre el conflicto sin firmar. El más extraordinario fue la larga pieza «A nuestros lectores», con la que el presidente pretendió zanjar el conflicto una vez perpetrado el crimen.
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El aroma de Cebrián exhalaba de todos los poros de la página.

 

9.
Siempre pensando en el lector

La filípica «A nuestros [¿ex?] lectores» se publicó paradójicamente en lugar del Defensor del Lector, que en teoría representa a los lectores frente a los potenciales abusos de la dirección y de la propiedad del diario y que ese día fue arrojado a la basura sin ninguna explicación. Ahora entendemos por qué Cebrián ocupa un sillón de la Real Academia: ¡es un maestro de la metáfora!

 

10.
El misterio de la firma

¿Por qué no se atrevió Cebrián a firmar este artículo histórico? ¿Tiene miedo de que cualquier día le abucheen en una conferencia? ¿Que le pregunten en Brasil por su sueldo? ¿Que acampen delante del pisazo de alquiler que tiene en Manhattan a la espera de que concluyan las obras en el de su propiedad, también de ensueño? ¿Que se monte un tumulto en la pista del aeropuerto y no pueda despegar su avión privado? ¿Que cada vez más gente cambie el dial cuando suena The Monomes en las cadenas de la Ser?

 

11.
El precio de la filantropía

«A sus lectores» les gustaría saber también si el presidente de Prisa percibe alguna retribución del Instituto Nicolas Berggruen, el tiburón de Liberty con domicilio fiscal en las Islas Vírgenes Británicas y consejero de Prisa. ¿Cuánto gana por acompañar al
homeless billionare
en sus saraos para salvar al mundo? ¿Más o menos que Nouriel Roubini? ¿O ya iba todo incluido en el paquete?

 

12.
Murdoch vs Calígula

El artículo sin firma más famoso explica con gran detalle todas las cauciones que tomó
El País
para protegerse de una opa hostil, tipo Rupert Murdoch, José María Aznar o ambos. Y realmente se cavó una buena trinchera jurídica para salvaguardar la casa de un ataque externo… que de nada servía ante la aparición interna de un émulo de Nerón o Calígula.

 

13.
Apodos ingeniosos

La fértil imaginación de los redactores de
El País
ha colocado motes curiosos a los protagonistas. Ya se sabe que, en el fondo, lo único que cuenta es que el Señorito juega a ser Calígula o Nerón. Pero formalmente se supone que el listado de despedidos lo elaboró el Mudo, aunque su autoridad está tan diezmada que todo el mundo cree que es obra del Macho Alfa. Mengele siempre flota, incluso tras la rebelión de las grandes firmas. Y la dureza de Pavarotti ha hecho bueno al Muecas.

 

14.
Un mundo sin Internet

La memoria del ERE, elaborada por una consultora externa, provoca hilaridad. El diario lleva años con el
Digital First
(prioridad total a Internet) y la memoria ni siquiera cita a la web en sus cálculos de «productividad». ¿Cómo se explica un olvido tan increíble? Los consultores nunca supieron explicarlo. Pero alguien debería informarles de que en cualquier empresa seria ellos deberían ser los primeros despedidos.

 

15.
Tendencias libertarias

Tanto llenarse la boca con frases hueras de que Internet es el futuro para acabar bramando: «¡Internet es culpable!», exhalaba el artículo sin firma. La culpa del revuelo es de las «tendencias libertarias de muchos de quienes ocupan las redes sociales». De ahí a controlar a los propios redactores en las redes sociales era ya solo cuestión de días: pronto llegó la comunicación interna instando a no confundir entre libertad y libertinaje en la red.

 

16.
La FAI resiste…

De entre todos los «libertarios» de la red, el más destacado fue probablemente Íñigo Maíz, un nuevo personaje recién nacido en homenaje a uno de los seudónimos utilizados por el delegado de
El País
en Euskadi para firmar todo tipo de piezas sin que se note que todas proceden del mismo autor. El agudo Maíz triunfó tanto que corre el peligro de acabar como Durruti.

 

17.
…Pero resurge el Sindicato Vertical

La pieza literaria más antológica del conflicto no fue «A nuestros lectores», sino un artículo dirigido a todos los redactores firmado por Yolanda Monge y David Alandete, ambos desde Washington. «Por qué firmamos» era el título y habría que remontarse a los tiempos del Sindicato Vertical —o incluso más atrás, a los Sindicatos Libres (y amarillos)— para encontrar una pieza equiparable. Búsquelo como sea: descubrirá un mundo cuyos contornos ni siquiera puede imaginar.

 

18.
Lo maté porque era mío

La reunión de Cebrián con el comité de empresa para anunciarles el ERE pasará a la historia porque fue donde precisamente él, tras embolsarse doce millones en un solo ejercicio, dijo eso de que «ya no podemos vivir tan bien». Pero en la misma reunión añadió algo aún más chocante: que antes de tener que someterse a una asamblea del diario preferiría cerrarlo. Lo maté porque era mío.

 

19.
«Defenderé a muerte mi sueldo»

El marco bélico fue asumido de inmediato por la cúpula del diario, fuera de sí cuando se reclamó a los directivos que hicieran públicos sus salarios y que renunciaran a los coches de lujo. En una ocasión, y delante de decenas de testigos, el director adjunto, Vicente Jiménez, a quien la redacción solía considerar uno de los suyos, estalló: «Defenderé a muerte mi sueldo». Hubo muertos, sí: 129.

 

20.
Sagardoy, el jefe

Cebrián delegó toda la estrategia patronal en Sagardoy, el bufete que compite con Garrigues en el
hit parade
de despachos carísimos y extremadamente duros contra los trabajadores. Y pagaron al más duro: Martín Godino. El jefe negociador de Prisa fue él.

 

21.
CC. OO., tan lejos y tan cerca

Frente a Godino y Sagardoy, el comité de empresa de
El País
, históricamente vinculado a CC. OO. También en este conflicto, aunque inicialmente solo con el carné. Han sido tantos los «puenteos» de la cúpula sindical —deseosa siempre de pactar con Cebrián un buen trato en el diario— que esta vez los sindicalistas buscaron asesoría fuera de su propio sindicato. Finalmente, el comité acabó avalando un pacto extrajudicial a las puertas del congreso nacional de CC. OO.

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