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Authors: Esquilo

Los persas (4 page)

ANTÍSTROFA 1.ª
Ante todo, exhibíamos al mundo ejércitos gloriosos que sus torres debeladoras contra el enemigo lanzaban; de las guerras a felices hogares devolvía el regreso a unos guerreros sin fatiga y sin daño.

ESTROFA 2.ª
¡Cuántas ciudades conquistó sin nunca el lecho traspasar del río Halis, sin dejar el hogar! Cual las villas costeras del estrimonio mar, que son vecinas de los establos tracios.

ANTÍSTROFA 2.ª
Más allá de este mar, las situadas ya en tierra firme, y bien amuralladas, a mi señor prestaban vasallaje, las que se yerguen orgullosas cabe la ancha corriente de Hele, y la profunda región de la Propóntide, y las bocas del Ponto.

ESTROFA 3.ª Y
las islas batidas por las olas que cerca del marino promontorio se perfilan muy cerca de esta tierra, como Lesbos, Samos la olivarera, Quíos y Paros, Míconos y Naxos y Andros, que es la vecina de Tenos próxima y le da la mano.

ANTÍSTROFA 3.ª
Dominaba, también las que, entre costas, bañadas son del mar, cual era Lemnos, de ícaro la sede; luego Rodas y Cnido y las ciudades chiprias, Solos y Pafos y Salamina, cuya ciudad madre hoy causa mis lamentos.

EPODO.
Y las ricas en bienes, populosas ciudades de la Jonia ¡con solo el pensamiento! A su lado la fuerza infatigable de unos hombres en armas, y la mezcla racial de sus aliados. Mas ahora sufrimos este cambio que del Cielo ha venido, ya no hay duda, grandemente humillados bajo los golpes de marino embate.

(Llega por la izquierda JERJES,
destrozado, con su pequeño cortejo).

JERJES. ¡Io! ¡Ay de mí, qué destino, qué imprevisto destino me ha tocado! ¡Con qué crueldad la fortuna se ceba sobre Persia! Infeliz, ¿qué me espera? El vigor de mis miembros se desvanece, cuando contemplo a estos ancianos. ¡Así, Zeus, con mis hombres caídos en la lucha me hubieran sepultado!

CORO. ¡Ototototoi! ¡Mi rey, mi pobre hueste! ¡La majestad señera del pueblo de los persas, la flor de los guerreros, que un demon ha segado! Gime la tierra por la juventud que, en tierra, sacrificara Jerjes, el que amontona persas en el seno del Hades. ¡Cuántos nobles varones, la flor de nuestra tierra perdidos sin remedio! ¡Ay, nuestra insigne hueste! La tierra de Asia, oh Rey, oh Rey de nuestra tierra, de hinojos se ha postrado, aciaga, aciagamente.

ESTROFA 1.ª

JERJES.
Heme aquí, lastimero; ruina de mi patria y de mi pueblo he sido.

CORO.
Para dar la bienvenida a tu regreso, te envío un lastimoso lamento, un grito que habla de males, y voz de un tétrico acento de gemidor mariandino.

ANTÍSTROFA 1.ª

JERJES.
Sí, emitid vuestro canto, triste y lleno de lamentos, que la fortuna se ha vuelto en contra de mi persona.

CORO.
Llena de lamentos, sí, canción voy a dirigirte, para celebrar las penas recientes, y los reveses recibidos en el mar. Por mi patria y mi linaje lágrimas voy derramando. Entonaré un lamento lacrimoso.

ESTROFA 2.ª

JERJES.
El Ares jonio se los llevó; el Ares jonio lleno de naves que la victoria diera a los otros, segando el nocturno llano y la infelice ribera.

CORO.
¡Ay, ay! Grita y apréndelo todo. ¿Do el resto de tus amigos? ¿En dónde tus compañeros, tal como era Farandaces, Susa, Pelagón, Dotamas, y era Agábatas, y Psammis, y Susiscanes, que un día Ecbatana abandonara?

ANTÍSTROFA 2.ª

JERJES.
Inanimados los he dejado, desde una nave al mar caídos mientras erraban de Salamina junto a las costas, en duro escollo entrechocando.

CORO.
¡Ay! ¿Dónde está tu buen Farnuco, dónde Ariomardo, noble guerrero? ¿Dónde Sevalces, aquel señor? ¿Dónde Lileo, de noble estirpe, Táribis, Menfis, dónde Masistres, dónde Artembares, e Histacmas, dónde? He aquí mi ruego.

ESTROFA 3.ª

JERJES.
¡Ay, ay de mí! Tras haber visto la noble, odiosa, ciudad de Atenas, todos a una, ¡ay, infelices!, su aliento exhalan sobre la arena.

CORO.
¿También el que era tan fiel vasallo como tus ojos, y que contaba la hueste persa por miñadas, Alpisto el hijo de Batanoco, hijo de Sésama, de Megabates, a Parto, a Ebares, el gran guerrero, allí has dejado, allí has dejado? ¡Oh, oh, infelices! A los ilustres persas relatas males sin cuento.

ANTÍSTROFA 3.ª

JERJES.
Cuando me cuentas estas desgracias tan odiosas, inolvidables, sí, inolvidables, canto que evoca nobles amigos tú me sugieres. Grita, sí, grita dentro del pecho mi corazón.

CORO.
A otros, aún, añoramos: a Jantes, que era el caudillo de diez mil guerreros mardos; a Arcares, el gran soldado; a Diáixis y a Arsames, esos jinetes sin par; y a Dadaces y a Litimnas, y a Tolmo, que del combate, no se saciaba jamás. Me estremezco, me estremezco al ver que no siguen ya tras esas tiendas con ruedas.

ESTROFA 4.ª

JERJES.
Murieron estos jefes de la hueste.

CORO.
Han muerto, sí, sin gloria.

JERJES.
¡Ay, ay! ¡lo, io!

CORO.
¡lo, io! Los dioses nos han causado un mal inesperado. ¡Cómo relumbran las pupilas de Ate!

ANTÍSTROFA 4.ª

JERJES.
¡Heridos somos por un hado eterno!

CORO.
Heridos, sí, es bien claro...

JERJES. ...
por un nuevo infortunio, un nuevo golpe.

CORO.
Enhoramala con las naves jonias trabamos un combate. ¡Qué infeliz en la guerra el pueblo persa!

ESTROFA 5.ª

JERJES.
¿Cómo no, si en mi inmenso ejército me hirieron?

CORO.
¿Y qué no se ha perdido? Grande era el poder persa.

JERJES.
¿Contemplas lo que queda de mi manto?

CORO.
Sí, sí, lo veo.

JERJES.
¿Y este carcaj...

CORO.
¿Qué es esto que has salvado?

JERJES. ..
.caja de flechas?

CORO.
¡Poco es, de tantos!

JERJES.
No existen ya aliados.

CORO.
El pueblo jonio no huye de la lanza.

ANTÍSTROFA 5.ª

JERJES.
¡Valeroso en exceso! He contemplado un mal que no esperaba.

CORO.
¿Quieres decir tu escuadra aniquilada?

JERJES.
Mi ropa desgarré yo ante el percance.

CORO.
¡Oh dolor, oh dolor!

JERJES.
¡Dolor, sí, y aún más que eso!

CORO.
¡Sí, doble dolor, y aun triple!

JERJES.
Horrible, pero grato al enemigo.

CORO.
¡Hundióse nuestra fuerza...

JERJES.
Ya no tengo ni escolta.

CORO. ...
por el revés marino de los nuestros!

ESTROFA 6.ª

JERJES.
Llora, llora tu pena, y ve a palacio.

CORO.
¡Ay miseria, ay miseria!

JERJES.
Grita un eco a mi llanto.

CORO.
Mezquino don para mezquinos males.

JERJES.
Gime y une tu canto con el mío, ¡ototototoi!

CORO.
¡Ototototoi! ¡Qué duro este infortunio! ¡También por él mi duelo!

ANTÍSTROFA 6.ª

JERJES.
Mueve, mueve los brazos, haz esto en favor mío.

CORO.
Me siento humedecido por el llanto.

JERJES.
Grita un eco a mi llanto.

CORO.
¡Oh, mi señor, desgracias no me faltan!

JERJES.
Levanta ahora tu voz entre lamentos. ¡Ototototoi!

CORO.
¡Otototoi!
Mis golpes gemebundos se mezclarán, negruzcos, con mis lágrimas.

ESTROFA 7.ª

JERJES.
Araña ya tu pecho, y entona el grito misio.

CORO.
¡Oh dolor, oh dolor!

JERJES.
Arranca el pelo cano de tu barba.

CORO.
Rápido, rápido, sí, y entre lamentos.

JERJES.
Lanza un agudo grito.

CORO.
Lo haré también.

ANTÍSTROFA 7.ª

JERJES.
Arranca con tus dedos la ropa de tu pecho.

CORO.
¡Oh dolor, oh dolor!

JERJES.
Arranca tus cabellos y llora por la hueste.

CORO.
Rápido, rápido, sí, y entre lamentos.

JERJES.
Humedece tus ojos.

CORO.
Húmedos ya los tengo.

EPODO.

JERJES.
Grita un eco a mi llanto.

CORO.
¡Ay, ay, ay, ay!

JERJES.
Dirígete a palacio entre sollozos.

CORO.
¡Io, io!

JERJES.
¡Ay, ay, por mis estados!

CORO.
¡Ay, ay, sí!

JERJES.
Gemid lánguidamente.

CORO.
¡Io, io, tierra persa, doliente a mis pisadas!

JERJES.
¡Ay, ay, los que murieron, ay, ay, en nuestras naves, ay, ay, de tres escálamos!

CORO.
Te escoltaré con lúgubres gemidos.

(Lentamente van abandonando todos la orquéstra).

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